sábado, julio 30, 2005

Te invito.

Y aquí estoy nuevamente frente a ti, no es muy grande la distancia que nos separa, pero el camino se me hace eterno... Me ha costado tener otra oportunidad para verte, a pesar que no tengo problemas en salir de la comodidad de mi rutina... Pero ya había pasado demasiado tiempo, era hora de volver a vernos. Casi siempre es de la misma forma, de tanto pensar en ti, nace una oportunidad, es una sincronía difícil de creer, pero que me alegra cada vez que se produce. Me encuentro solo, tendido y mirando el cielo, ahí es cuando siento tus pasos, tu aroma estremece mis sentidos y mi piel erizada, es un claro síntoma de tu cercanía.

Me saludas con un beso, de los que solamente tú ofreces, sin miedo a sentir el roce de las pieles, un cálido abrazo acompaña el momento y ese par de segundos de silencio, entibia nuestras almas. Te observo... Sí, aunque me cueste creerlo, estás nuevamente mirándome, y esos ojos, son lo único que me rodea en estos momentos. Te entrego una rosa, te regalo un poema, te ofrezco mi alma, a cambio de tus penas... Vuelvo a tenderme, te sientas a mi lado, y nos ponemos a conversar, demasidas cosas diferentes te ocurren, siempre me agrada escucharlas. Ahora tú también te tiendes, son tantas las formas que podemos en ver en las nubes, afortunadamente, todas se parecen a ti.

Luego tomamos nuestras manos y comenzamos a caminar, son muchos los lugares que visitamos, aveces nos perdemos, pero siempre es entretenido buscarnos. Por cada paso que damos, se crea una ilusión a nuestro alrededor, es como si camináramos por un sendero mágico, que nos lleva a los lugares que siempre hemos querido visitar. Y aunque hay ocaciones que imaginamos lugares diferentes, al final de la travesía siempre terminamos mirándonos. Lo raro es lo que ocurre después, comenzamos a discutir, el por qué no hemos ido a todos los lugares juntos, y aún no logro entender, porque hay momentos en que nos separamos.

Ya han pasando bastantes horas, y la discusión ha sido olvidada, volvemos al lugar donde comenzamos. Nos sentamos y empezamos a acariciarnos, poco a poco siento más pena y una pregunta empieza a rondar en mi mente, ¿Cuándo podré verte nuevamente?... Al parecer lo intuyes, y me das un abrazo con fuerza, siento como nuestras respiraciones se vuelven una, y como tu corazón saluda al mio a través de nuestros labios. Ahora debes irte, hemos pasado demasiado tiempo juntos, nuestra magia se perdería si te quedas aquí... no te preocupes, siempre estás invitada a mis sueños.

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