martes, junio 20, 2006

Un simple hombre, una complicada mujer...

Érase una vez un simple hombre, montado en un simple caballo y galopando sobre un simple sendero... Llevaba con él una simple espada, y un simple traje... Galopando y galopando se encontró con una no tan simple mujer, era un mujer complicada, de ojos dulces como el azúcar, pero de pelo liso como el frio. Con un vestido que bañaba sus piernas, y adornaba sus pechos...

Érase una vez una complicada mujer, caminando y caminando por un también complicado camino, con sueños tan irreales como los sueños mismos, con anhelos tan faustos como diamantes, tal vez muy difíciles de alcanzar, hasta para esta tan complicada mujer... Caminando y caminando, dejando sus lágrimas atrás, se encontró con un hombre... Un simple hombre.

Galopando y galopando este simple hombre a una mujer encontró, bella como el día, pero fría como la noche, dulce como un néctar y salada como el mar... ¿Qué hacía frente a él esta mujer?, esta mujer que estaba con ojos llorozos, esa mujer a la que su luz, se le había apagado... Le dijo, dama... ¿Qué hace caminando por estos lugares tan alejados?...

Caminando y caminando esta complicada mujer, escuchó por primera vez su voz, una voz triste como la lluvia que no logra caer al suelo, como la nieve que desvanece al ser tomada entre los dedos, una voz ténue, que apenas logró captar... Salí a caminar, porque necesitaba hacerlo, mis pies me trajeron y me llevarán desde acá, sé para donde ir, pero no sé donde llegaré... Y usted... ¿Dónde va?.

Las palabras parecían lamentos de una madre alejada de su hijo, se quebraban al momento de salir de los labios, y se fundían con la triste tarde que caía... La tan complicada mujer parecía llorar al hablar... Yo, voy donde mis sueños quieran llevarme, por donde mi caballo pase sus huellas, donde el Sol no acaba, solo se va para dormir... Ahí voy yo, y ahí llegaré... Brindaré con una copa en alto, y diré... Si... Pero, bella dama, ¿Por qué va sola?...

Esas palabras le sonaron a quimeras, a utopías, a engaños para dejar una tristeza atrás, un hombre con sueños imposibles, es un hombre sin manos... Voy sola porque así lo he decidido, porque ya no creo en ustedes, los hombres, porque lo que yo quiero, es lo que merezco, y eso, no lo encontraré acá, por eso camino y voy sola... Usted también va solo... ¿O acaso habla con su caballo?.

Si, estaba en lo correcto, esas palabras solo pueden venir de una persona a la que la vida le cerró la puerta, pero no sin una razón, porque ella nunca supo qué puerta era mejor abrir... No, como cree, mi caballo no habla, aunque creo que diría mejores cosas que yo, pero voy solo porque es lo que me queda, es lo que tengo, no siempre se puede elegir... Y es por eso que galopo, es por eso que mis pies no tocarán el suelo... ¿La llevo?...

Un silencio se apoderó de ella, y la impaciencia cayó sobre él... El caballo abrió sus ojos... solo esperaba una respuesta... ¿Continuará?

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